Escondamos a los pobres


Rara es la ocasión que en alguno de los trayectos en Metro que hago a diario, no me saca del estado de ensoñación provocado por el traqueteo de los vagones, la música de algún artista callejero que se refugia en el subsuelo buscando con qué calentar el vacío bolsillo. Un reproductor de cd acoplado a un altavoz, transportado todo en el armazón de lo que debió ser un carrito de la compra. El conjunto lo completa una voz, la mayoría de las ocasiones, o un instrumento tocado con magisterio virtuoso. Puede ser un guitarra, una flauta travesera, un violín.

Ellos intentan sacar provecho de alguna virtud ahora que las cosas no les van demasiado bien. A cambio, tras un par de estaciones de interpretación, nos piden unas simples monedas que, en algunos casos son solicitadas con cierto rubor y mucha vergüenza. En esos casos, intuyo que la limosna es algo nuevo en su vida, algo aparecido de repente, quizás la última opción menos desesperada. Algo que, por otra parte nos podría pasar a cualquiera.

Y en estos pensamientos recuerdo que el alcalde de mi ciudad, el popular José Torres Hurtado, saca una ordenanza, sólo votada en contra por los dos concejales de Izquierda Unida, por al que, entre otras cosas, se prohibe la mendicidad. Granada no quiere que los mendigos estropeen la imagen turística de la urbe. Molestan las personas que nos recuerdan que no todo es tan de rosa como imaginamos. Nos hacemos un favor si damos la espalda a una realidad que nos insulta y define.

Imagino que, prejuiciosa como es esa tierra, no se puede permitir que el turista que acude a disfrutar de la Alhambra o del entorno de la Catedral, pueda llevarse una imagen inapropiada por culpa de algún pedigüeño. Para qué mostrar la miseria en el centro de la ciudad cuando puede vivir acinada en un barrio entero. Claro. La ordenanza por la convivencia sólo está pensada para el centro. Lo que pasa en las barriadas de la Zona Norte, importa menos, o nada. La ausencia de agua corriente, la existencia de aguas fecales anegando las calles, el absentismo escolar, la insalubridad manifiesta del entorno… Eso, eso es lo de menos. Por ahí no hay turistas. Ahí no se hacen fotos.

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  1. #1 by ferendus on 26 Noviembre 2009 - 1:20 am

    Me recuerda mucho a la tira de Mafalda y Susanita sobre esconder a los pobres.

    Estoy seguro de que entiendes la referencia ;-)

    un abrazo.

  2. #2 by Cosechadel66 on 26 Noviembre 2009 - 8:26 am

    Yo voto por esconder a los del PP, para que Granada huela mejor.

    Carpe Diem

  3. #3 by Bomarzo on 26 Noviembre 2009 - 9:47 am

    Te entiendo, claro que te entiendo Ferendus.
    Cosecha, pues en eso tienen mucho que hacer los granadinos dentro de 2 años. Los granadinos y un PSOE que anda como pollo sin cabeza.

(No será publicado)