La semana pasada fallé y me dolió muchísimo. Hoy no podía hacerlo.
He dejado la eternidad colgada
en la percha de la entrada de tu boca.
Podríamos decir, sin temor a error,
que me cansé de incumplir lo que sueño.
Ahora me limito a contar los minutos
sin buscar el rostro de lo siguiente;
a tener un ahora en mis manos
sin querer el para siempre de tus labios.
Y no me importa si cada noche,
con el beso que siembro en tu mejilla,
te pierdo enredada entre las estrellas invisibles
de esta ciudad sin horizonte.
En absoluto me importa moldear mi deseo
cada mañana, cuando hueles a café recién hecho,
y en tu voz humea el calor de la tostada.
Estoy dispuesto a superar el titánico esfuerzo
de quererte a diario, olvidado el ayer,
siempre que no me pidas que mi amor,
ese que acomodas
en la cuna de tus manos,
sea eterno.


#1 by Cosechadel66 on 27 Enero 2010 - 10:17 am
La eternidad va de un segundo a varias horas, dependiendo del calor que deje sus labios en los mios
Carpe Diem
#2 by Rigoletto on 27 Enero 2010 - 13:08 pm
Me gusta. Básicamente porque parece hablar de un futuro, incierto, pero futuro.
Rigoletto
PS Tú no te vayas a entretener en mandarme un correo, hombre…
#3 by Bomarzo on 27 Enero 2010 - 15:00 pm
Adolfo, me parece tan bello lo que has dicho que casi, casi, casi estoy por quitar el post y subir tu comentario, citándote, eso sí.
Rigo. Al fin veo futuro.
#4 by Gregorio Toribio on 27 Enero 2010 - 19:45 pm
Lo que debe ser eterno es el amor, sea con quien sea. Si no hay amor, la vida seguro que es más dura.
#5 by sorpresa on 27 Enero 2010 - 23:13 pm
Cada quien tiene secretos y que sorpresa me he llevado. Agradable si y me hubiera encantado saberlo por ti y no por pájaros en el oido.
#6 by Bomarzo on 28 Enero 2010 - 10:43 am
Imagino, Gregorio, que debe ser así. Pero el amor también te mete en otros líos.
Sorpresa, no sé a qué te refieres, pero si de verdad te alegraras, imagino que darías tu nombre.