En el aniversario de la liberación de los campos de exterminio nazis. El señor Berlusconi no ha tenido mejor momento para soltar una soflama de las suyas, de esas que no pueden pasar inadvertidas para nadie. Durante unos días en los que todos debemos reflexionar sobre lo que unos humanos hicieron a otros, amparándose en una superioridad racial, Silvio -qué pena que se llame así, con los grandes hombres que tienen ese nombre- lanza al aire de nuevo su cóctel molotov preferido.
Ojo. Mucho ojo con lo que está pasando en Europa. El Egido, Vic, Torrejón, la Ley de Extranjería, Berlusconi… Culpar al otro de nuestros males no es de recibo. Justificarlo en base a la raza es obsceno. Y estamos inflando un balón que podrá estallar en nuestra cara y ya no se valdrán los paños calientes. Repetimos, una y otra vez, los errores. Nos comportamos como ricos nuevo. Sacamos lo peor que tiene serlo. Seguimos afianzando nuestra miopía en la extravagancia de la “otredad”. Justo cuando más debemos sentirnos como el otro, acercarnos al otro, es el momento que elegimos para darle la espalda, condenándole a galeras de por vida con un ahí te pudras y no manches la puerta de mi casa.


#1 by Rigoletto on 29 Enero 2010 - 17:14 pm
Cuando se ha aprendido a descubrir el genoma de los seres vivos, resulta que tenemos un 98% en común con no sé qué mosca del vinagre o a´si. O sea, eso de las superioridades e inferioridades se está convirtiendo en algo bastante más que realtivo, pero estos racistas todavía se aferran a mirarse su ombligo, pretendidamente superior, tal vez por miedo a su estulticie.
Rigoletto
#2 by Bomarzo on 30 Enero 2010 - 0:21 am
Pues, amigo, los hay gilipollas hasta decir basta…
#3 by Cosechadel66 on 30 Enero 2010 - 13:14 pm
Darles la espalda es, curiosamente, perder nuestro rostro.
Carpe Diem