Cada noche
la luna encalla en el arrecife de mis dedos
hundiendo la flota de sueños que inflaba
las velas de mi vida.
Cesaron abordajes
violentos con aroma a desayuno.
El mar muerto de mis días
es un cementerio de barcos a la deriva
con mascarones de proa ciegos
y arboladuras partidas por el desaire.
El viento cambió de ruta
secando la piel de las manos,
las miradas saladas y horizontales,
las palabras de un idioma marino.
Por la borda de babor
saltaron recuerdos, fotografías y parches
incapaces de tapar la brecha.
Por la de estribor,
sólo vi tu sombra despedirse de la mía
en una rápida maniobra
antes de que el mar
robara nuestros castillos de arena.
La luna
es un papiro en mis dedos
incapaz de curar las heridas
abandonadas por el salitre
a una suerte que dejó de ser suya
con aquel último beso.


#1 by Rigoletto on 10 Febrero 2010 - 11:07 am
¡Es muy bueno! Tiene magníficos hallazgos. Me ha gustado lo del des-aire. Vas perfeccionandote.
Rigoletto
#2 by ferendus on 10 Febrero 2010 - 11:15 am
yo últimamente me mareo en el mar, será mal de amores
#3 by Pompeya on 10 Febrero 2010 - 13:47 pm
por qué será que hoy me veo identificada en este poema
#4 by Bomarzo on 10 Febrero 2010 - 14:31 pm
Rigo, me sonrojas. Pero muchas gracias.
Juan, una biodramina no vendría mal eh?
Pompeya…
#5 by Cosechadel66 on 10 Febrero 2010 - 16:24 pm
Siento el viento, mi Capitán Inspector…
Carpe Diem