No corren buenos tiempos para las siglas socialistas, ni siquiera en los considerados ‘feudos’ del partido. En Andalucía, las encuentas no son favorables a Pepe Griñán desde hace bastantes meses y la gente de Arenas, afila cuchillos para asestar el golpe de gracia llegado el momento. Para más inri, el Banco de España ha jugado unas cartas que no esperaba para nada el equipo económico de la Junta, al entregar la gestión de Cajasur a la Bilbao Bizkaia Kutxa.Si lo que se pretendía era dar un palo en el lomo a la Junta, se ha logrado. Córdoba, el escenario de esta última batalla, es la tierra del actual presidente y hay mucho simbolismo en todos los gestos que se han producido en torno a la caja de los curas.
El proyecto ideado por Chaves de crear una gran caja andaluza, y retomado por Griñán, imagino que con fe y fuerza, se ha ido al garete en tan solo unos meses. La ‘Gran Caja’ ya no tendrá ni a Córdoba ni a Granada en su seno, y Sevilla y Málaga la están liando parda por un quítame allá esa sede. Es obvio que una entidad finaciera autonómica que no tiene a dos de las 4 grandes cajas andaluzas podrá llamarse cualquier cosa, menos ‘entidad financiera autonómica’. Y así las cosas, el proyecto se ha hundido, ha fracasado antes de nacer.
Como granadino, me alegro mucho de que, como dice Eduardo Peralta, director de IDEAL, en su blog (no os puedo enlazar el texto porque aún no está subido…:( ), la decisión de CajaGranada haya sido la de tomar las de villadiego de un escenario caduco y mal planteado. Pero como andaluz me preocupa esa sensación de falta de control que ha dado el Gobierno, dibujada desde que Unicaja se acercara a la caja cordobesa y se montara el cisco que ha dado finalmente con la entidad cordobesa en la margen izquierda del Bidasoa.
Ahora toca oír a Arenas, al que el PSOE sigue brindando el discurso con el que es eterno candidato y perdedor de los comicios autonómicos, alimenta sus fusiles dialécticos en sus giras triunfales por pueblos y villorios andaluces. Es obvio que o se aprieta los machos el partido en Andalucía o estamos ante el ocaso de un proyecto que ha durado más de 30 años.


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