Mientras el resto de ciudades modernas buscan alternativas para el tráfico rodado fomentando el uso de la bicicleta, creando una red de carriles bici que hagan factible el empleo de ese medio de transporte, el ayuntamiento de Granada, con una visión de futuro nula, prohíbe el empleo de los biciclos en las calles más importantes del centro, culpándolas de causar atrasos y atascos.El señor Torres Hurtado, alcalde de Granada, parece olvidar que el problema del tráfico en la capital va más allá de unas cuantas bicicletas, conducidas por héroes que se juegan la vida en una ciudad rotundamente hostil para ellos. No deberían de extrañarnos esos planteamientos en un hombre que, en una comida privada y al poco de llegar a la plaza del Carmen, justificaba de destrucción de los carriles bici hechos en el Zaidín por el anterior equipo de gobierno socialistas, usando el argumento -sólido como pocos- de que las bicicletas “son para pobres”. Esa es la mentalidad del alcalde de Granada. Qué visionario… Porque no hay más que ver lo pobres que son en Holanda o Alemania, sólo por poner dos ejemplos tontos.
Una vez más, el equipo de gobierno de la ciudad, lejos de asumir su responsabilidad en el caos de tráfico que vive Granada desde hace muchos años, pretende echar balones fuera y culpar al que sea, antes de asumir que no son capaces de resolver ninguno de los problemas que atenazan a la ciudad. ¿Acaso hay alguna bicicleta en los kilométricos atascos diarios de la circunvalación? ¿Acaso se ha diseñado un plan alternativo para solucionar el tráfico de Granada durante las obras del Metro? Es más, ¿se han planificado las obras?
Culpar a las bicicletas del retraso del transporte público en el centro es una falacia, una broma muy pesada. En lugar de eso, el señor Torres Hurtado debería exigir responsabilidades a la empresa que tiene el segundo transporte público más caro de Andalucía, el cual, en más del 80% de sus líneas pasa por las mismas calles, el que tiene a algunos distritos completamente olvidados, el mismo que no es capaz de establecer líneas internas en barrios de más de 50.000 habitantes. No, es mejor culpar a los 50 ó 60 valientes que usan la bici en Granada. Grande, PP, muy grande.



#1 by Gloria on 21 Julio 2010 - 15:38 pm
Sí, recuerdo las obras del Zaidín para poner el carril bici,… después las de quitarlos… Y digo yo ¿qué tipo de ofensa o excusa en que las bicis sean para los pobres?, creo que hoy en día pobre es el ignorante de conocimiento, no el que no tenga para comprarse un coche o tal… y si es así, debería preocuparse, ya que Granada está llena de gente pobre… en bicicleta…, yo él, comenzaría a preocuparme, ya que los pobres no le van a dar de comer al PP. ¡Ay, Graná!.
#2 by Nefer on 21 Julio 2010 - 16:37 pm
Qué se puede esperar de un alcalde que se enorgullece de que lo llamen “cateto”?
Besillos.
#3 by SGCI. on 21 Julio 2010 - 20:32 pm
Se os olvida que fueron los comerciantes del Zaidín los que se echaron a la calle para pedir que quitaran el carril bici ya que éste ocupaba el espacio donde antes había aparcamientos y las ventas cayeron en picado.
Granada no está preparada para circular en bicicleta y salvo en zonas residenciales de las afueras es bastante peligroso, entre otras cosas porque no sabemos circular en bici por una ciudad. El problema no es el Alcalde, sino la ordenación misma de la ciudad. Si queréis echárle más cuentas a lo que dice el Alcalde que a lo que de verdad hace que en Granada haya un problema con las bicis sólo vais a conseguir soliviantaros más, porque Pepetorres ha demostrado que puede dar mucho juego.
#4 by Biciescuela Granada on 22 Julio 2010 - 19:43 pm
Si el Ayuntamiento de Granada prohíbe circular en bici por la Gran Vía, estará destruyendo la potencialidad de este medio de transporte, vetará su derecho a usar la calzada y fomentará su uso por las aceras perjudicando a los peatones.
Según la ley de tráfico, la bicicleta es un vehículo, es decir, un aparato apto y con derecho y obligación a circular por la calzada. En el ámbito urbano, la calzada debe ser compartida por todos aquellos que tienen derecho a usarla, sin perturbar al de los demás.
Ya conducimos nuestras bicis por la calzada de forma segura. No es más arriesgado que hacerlo en cualquier otro tipo de vehículo. Es cómodo y seguro si se siguen una reglas sencillas, aprender a utilizarla como un vehículo: conocer los riesgos y saber evitarlos. Para ello, no necesitamos ni carriles bici urbanos, ni limitar la velocidad de circulación. Los vehículos tienen la obligación de reducir su velocidad cuando detectan que hay otro circulando a velocidad menor, y solo lo podrán adelantar cuando sea posible hacerlo de forma segura. Esto no perturba al derecho a usar la calzada al resto de conductores, ya que los ciclistas somos parte del tráfico de vehículos.
La circulación lenta de los autobuses por la Gran Vía no se debe a la presencia de ciclistas, sino a una mala planificación de este transporte público que convierte a esta vía en un auténtico cuello de botella. La velocidad media de los autobuses es igual, e incluso menor, a la de los ciclistas. La convivencia es posible bajo el respeto mutuo.
La Gran Vía es una arteria de acceso directo y rápido para los ciclistas, por donde miles circulan cada día, número que seguirá creciendo de forma imparable. La prohibición de circular en bici por la Gran Vía proponiendo rutas alternativas nos impide realizar nuestro trayecto de forma rápida, confortable y en igualdad de condiciones que los ciclomotores y motocicletas.
Aunque prohíban circular en bici por la Gran Vía, seguiremos haciendo uso de nuestro derecho a conducir nuestras bicis por su calzada.
#5 by Bomarzo on 26 Julio 2010 - 9:55 am
Completamente de acuerdo contigo, Biciescuela. Verás que la línea del post va por ahí. Espero que se imponga la cordura y que sepamos hacer frente a la medianía de la Plaza del Carmen.
#6 by Bomarzo on 26 Julio 2010 - 9:57 am
Si quieres, SGCI, contamos con pelos y señales todo aquéllo de los comerciantes del Zaidín, y como el PP alimentó la desunión de los vecinos del barrio en aras a…? Sí, ganar las elecciones.
#7 by Bomarzo on 26 Julio 2010 - 9:57 am
Ser cateto no es malo, Nefer. Lo malo es creerse un premio Nobel.