Archivo categoría Cuaversos de Bitácora
Cuaversos de Bitácora 09 (XXIII). Ojalá.
Por Bomarzo - Cuaversos de Bitácora - 24 Febrero 2010
En la punta de mis dedos pequeños,
anidan esas caricias de seda
perdidas en una travesía oceánica
de complicidades vivas.
Dejamos caer nuestra risa
sin un destino definido
y buscamos la comodidad excitante
de nuestros acentos hospedados
en el hotel de nuestros oídos.
En tu cama, palacio de besos,
estepa vacía, sus huecos, dices,
te recuerdan que nunca estuve
dando calor a tus sueños
aunque tus sábanas te regalen
mis olores hambrientos.
En el eco obtuso de la madrugada
se cosen a mi memoria
los ecos entrecortados de un quizás
o un tal vez, con la carita de un ojalá.
Cuaversos de Bitácora 09 (XXII). Se acaba.
Por Bomarzo - Cuaversos de Bitácora - 17 Febrero 2010
Piedra a piedra
dilapidamos pronombres
a la orilla del abismo
al que llamamos vida.
Fuímos especialmente crueles
con aquél que menos comprendimos.
Lo dejamos para el postre
de la opípara orgía
de reproches y males.
Reservamos el apetito más oscuro,
el colmillo más afilado
en la recta final del banquete.
Era como si nos quedase apetito aún,
como si la gula de nuestros reproches,
insatisfecha todavía
se cebase sobre la palabra imposible,
el concepto indeclinable,
una idea a la que nosotros
jamás pertenecimos.
Cuaversos de Bitácora 09 (XXI). Marino
Por Bomarzo - Cuaversos de Bitácora - 10 Febrero 2010
Cada noche
la luna encalla en el arrecife de mis dedos
hundiendo la flota de sueños que inflaba
las velas de mi vida.
Cesaron abordajes
violentos con aroma a desayuno.
El mar muerto de mis días
es un cementerio de barcos a la deriva
con mascarones de proa ciegos
y arboladuras partidas por el desaire.
El viento cambió de ruta
secando la piel de las manos,
las miradas saladas y horizontales,
las palabras de un idioma marino.
Por la borda de babor
saltaron recuerdos, fotografías y parches
incapaces de tapar la brecha.
Por la de estribor,
sólo vi tu sombra despedirse de la mía
en una rápida maniobra
antes de que el mar
robara nuestros castillos de arena.
La luna
es un papiro en mis dedos
incapaz de curar las heridas
abandonadas por el salitre
a una suerte que dejó de ser suya
con aquel último beso.
Desayuno con poesía
Por Bomarzo - Cuaversos de Bitácora - 8 Febrero 2010
Ni siquiera los gatos maullan a esas horas
y las persianas se cerraban como párpados
sobre las ventanas oscuras, calladas.
Nadie sabía que llovería, sólo unas horas después.
El asfalto se moría de frío
y de la luz llegó, sin esperarlo y bajo la puerta,
un te quiero lleno de ceros y unos,
códigos binarios insomnes
con sabor a nicotina y aromas
a cereales, a mitad de camino
entre la cena y el desayuno.
Después faltaron balcones
a los que asomarse y gritar
y sobraron camas donde morir abrazados.
Cueversos de Bitácora 09 (XX). Afuera.
Por Bomarzo - Cuaversos de Bitácora - 3 Febrero 2010
Afuera,
el frío dibuja constelaciones de vapor
en la ventana que muestra tantos
corazones por descoser.
La vida se congela
y las manos son incapaces de
quitar los botones soldados
de una camisa, frontera espinosa
del estado de tu cuerpo.
Afuera,
el sentido del espacio desaparece
confundido con la saliva de unos labios
parecidos a los tuyos.
No hay voces capaces de hilar conceptos
básicos, esenciales, clarificadores.
Y todo queda en la oscuridad de esta ciudad
sin horizonte,
atrapado en sus bolsillos de asfalto.
Afuera,
una pareja se besa a ciegas,
una puta deshoja su mala suerte,
los gatos se esconden bajo un coche
y las bicicletas esperan tiempos mejores.
Afuera,
la vida parece seguir su rutina
sin mí.
Cuaversos de Bitácora 09 (XIX). No me pidas que sea eterno
Por Bomarzo - Cuaversos de Bitácora - 27 Enero 2010
La semana pasada fallé y me dolió muchísimo. Hoy no podía hacerlo.
He dejado la eternidad colgada
en la percha de la entrada de tu boca.
Podríamos decir, sin temor a error,
que me cansé de incumplir lo que sueño.
Ahora me limito a contar los minutos
sin buscar el rostro de lo siguiente;
a tener un ahora en mis manos
sin querer el para siempre de tus labios.
Y no me importa si cada noche,
con el beso que siembro en tu mejilla,
te pierdo enredada entre las estrellas invisibles
de esta ciudad sin horizonte.
En absoluto me importa moldear mi deseo
cada mañana, cuando hueles a café recién hecho,
y en tu voz humea el calor de la tostada.
Estoy dispuesto a superar el titánico esfuerzo
de quererte a diario, olvidado el ayer,
siempre que no me pidas que mi amor,
ese que acomodas
en la cuna de tus manos,
sea eterno.
Cuaversos de Bitácora 09 (XVIII). Ciudad que se duerme
Por Bomarzo - Cuaversos de Bitácora - 13 Enero 2010
La ciudad,
ese espejo asfaltado de caricias,
se marcha a la cama
dejando luces encendidas.
Los camiones de basura
conquistan, ruidosos
las calles.
Se llevan en sus remolques
toneladas de miradas vacías,
desperdicios en forma de tiempo
perdido.
Las paredes pierden su sentido,
tan vertical,
y acomodan su frialdad
en la espalda del poeta
sin sueño.
Entre sus dedos, la sal
de una olarompiendo
a la orilla de un deseo.
Granada consigue dormirse
en la humedad ebria
del peregrino
que conquista ventanas cerradas
encaramado en la púrpura de un semáforo,
armado por el aire de tu boca,
por el eco de un mensaje.
Cuaversos de Bitácora 09 (XVII). Esquema de lo que tengo.
Por Bomarzo - Cuaversos de Bitácora - 6 Enero 2010
Del silencio recibo
el más elocuente de los abrazos
ahora que los busco como la sombra el perro.
De la madrugada, besos,
ahora que mi piel se agrieta
en ausencia de labios que la hidraten.
De ti, mi anhelo,
la esperanza de una fértil primavera
de mordiscos y caricias,
ahora que mi cama está en barbecho.
De mí, sólo espero
estar despierto el día que de su boca
salga la jota de mi nombre,
ahora que mis oídos son un páramo
de ausencias vibrantes y gélidas.
Centenario de Miguel Hernández
Por Bomarzo - Cuaversos de Bitácora - 2 Enero 2010
El año 2010 debe ser el de Miguel Hernández. En un país en el que la poesía ocupa un espacio tan secundario, donde los poetas pasan de puntillas por la Historia, debemos llevar el nombre de Hernández al lugar que realmente merece. Esperanza, poca. Simplemente decir que el 2007 fue el centenario de la publicación de “Soledades“, de Machado, y que nada se hizo. Espero que con el de Orihuela la cosa cambie.
Recuerdo lo mal que me explicaron la obra de Hernández en el colegio y cómo, poco a poco, la violencia de sus versos sacudió de prejuicios mi alma. Dos poemas por encima de todos. Dos poemas y una actitud comprometida ante la vida. Miguel hizo más daño con sus versos que otros con las balas y, por muy contradictorio y complicado que resulte, hizo belleza del dolor de sus hermanos. Sus poemas eran el reflejo de la dureza con la que la realidad rajaba su sensibilidad de poeta. Pero esa realidad perdía aspereza, que no verdad, cuando era filtrada por su visión poética.
Miguel fue asesinado por el odio, por la inquina de quien no supo respetar la legalidad, de aquéllos que soñaban con la España cavernaria, monolítica a la que sacudió una esperanza tricolor. Una esperanza que toma una forma propia en el niño yuntero que protagoniza el poema que Serrat adornó de pentagramas y acordes. Ese niño al que, tras unos años de luz, condenaron a seguir atado a su yunta.
Serrat prepara un nuevo trabajo en el que dará lustre a los poemas de Hernández con motivo de un centenario al que todos debemos dar voz. Con toda modestia, alzo la mía. Me ayudas a que su nombre resuene de nuevo?
Cuaversos de Bitácora 09 (XVI) Explosiones verbales
Por Bomarzo - Cuaversos de Bitácora - 30 Diciembre 2009
Tras la forzosa rabona de la pasada semana, regresamos a los Cuaversos. Saludos.
Recojo los restos del verbo amar
tras la explosión que me sacó del sueño.
Explotó la noche que los gatos dejaron de maullar
sus desafinadas melodías amorosas.
Llovía en Madrid
y las gotas dejaban llanto en los cristales.
Se acabaron los pretéritos,
se diluyeron los presentes,
se borraron los futuros.
Su onda expansiva
desnombró sustantivos borrados
y mató los que aún no habían nacido.
Ahora conjugaré verbos parecidos,
espejismos lejanos que alimenten mi sed
en desiertos extraños.


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