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Porque ella lo vale
Si al César hay que dar, lo que es del César, a la señora marquesa, presidenta de Madrid, hay que darle todo lo que le corresponde. Qué cintura, qué capacidad de gestión y, lo que es más importante, qué compromiso con el resto de las mujeres de la Comunidad que gobierna. Sinceramente, no sé a qué espera el PP a ponerla como candidata a la presidencia del Gobierno… ¿a la tercera derrota de Rajoy?
La derecha confunde
Son muchas las cosas que se están jugando, desde un punto de vista político en Andalucía. La derecha, ésa que en esta tierra está representada por el ‘señoritismo‘ más rancio y casposo, el de siempre, el de toda la vida, siente que está más cerca que nunca de llegar a gobernar en un feudo por el cuál le haría un doble daño al socialismo español. Por un lado, porque el PSOE, para ganar en Madrid necesita de Andalucía y, en segundo lugar, porque Andalucía es su caladero de votos, su sostén. Leer el resto de la entrada »
¡A las barricadas!
Esa es la expresión que le falta gritar a cada portavoz del PP que sale a la palestra informativa para opinar sobre el caso del cierre de la frontera de Melilla. En una carente visión de Estado -nada soprendente, por otra parte-, los populares emplean un lenguaje duro y casi belicoso para referirse a las relaciones que nuestro país debe tener con Marruecos.
Oposición tan penosa como irresponsable
A todos los que critican las políticas del Gobierno, alguna reflexión, así, como sin querer… Leer el resto de la entrada »
Con Baltasar Garzón
Toda mi vida oyendo hablar del Imperio del Monopolio, en clara referencia al grupo mediático de Jesús de Polanco, pero cuando la derecha en España manda “firmes”, faltan dedos en las manos para contar los medios de comunicación que forman fila para sacar carnaza. Y para ellos poca más suculenta que la de Baltasar Garzón. Hace mucho tiempo que le tienen ganas. Lejos quedan los tiempos en los que era el aliado perfecto para acabar con González en aquella otra “no conspiración” de los años 90. Pero, claro. Garzón no es que fuera muy agradecido y, andado el tiempo, muerde la mano que antaño le diera de comer.
Garzón parece ahora el enemigo público número 1. ¿Su delito? Gürtell, Correa… ¿Su imperdonable falta? Investigar el franquismo. Si ya escoció que rebuscara en la financiación de la gaviota y se intentó que fuera más importante su capacidad para investigar el caso, que el caso en sí. Ahora, cuchillo en boca, hay que buscar cualquier hueso sobre el que haya pinchado por intentar subvertir el orden establecido y pútrido que, a pesar de sus consecuencias tan positivas, nos dejó la Transición. Una de ellas fue la Ley de Amnistía, aún en vigor a pesar de vivir en una Democracia asentada. En España, no sólo el Rey es desigual ante la ley, sino que muchos otros descansan en sus tumbas sin que hayan pagado por sus crímenes.
Garzón ha abierto la caja de los truenos. En España hay cosas que no se tocan, que son así. Los de siempre ya se encargan de recordar continuamente quién ganó la Guerra y quién ganó en la Transición. Y ahora toca, una vez más, llamar al orden a quien no acepta estar en el redil.
En Internet hay movilizaciones que, más allá de las simpatías personales que levante Garzón, buscan que este juez no sea objeto ni de la inquina que despierta entre algunos de sus compañeros de judicatura, y que, por tanto, como han hecho otros países, se pueda investigar qué pasó en España, para situar en su justa medida a personajes que siguen ensuciando con sus nombre muchas de las calles de nuestras ciudades. Muchas cunetas claman contra lo que se le está haciendo a Garzón.
Yo suscribo este Manifiesto. Si lo haces tú, muévelo por tu red. Además, me he metido en este grupo de Facebook. Te invito a que, si así lo quieres, lo hagas tú también.
No es sólo una cuestión de Memoria Histórica, sino de Justicia.
@anaaldea me espía
Yo no sé si a vosotros os ha pasado alguna vez, pero yo tengo la sensación de que me espían. Sí. Así de claro. Me espían.
Y sé quién es.
Desde que me parezco al Inspector Gadget ha nacido en mí un sexto sentido para la investigación. Y Ana Aldea me espía. Por otra parte es lógico que lo haga. Es socialista y ya se sabe, los socialistas, todos, espían.
Tener, lo que se dice tener, no tengo pruebas. Pero hay cosas que se saben. Y si no, mirad al PP, que se siente invadido en su sacrosanta intimidad por la masonería roja, pero por la estabilidad del Estado, no denuncia, vayamos a que alguien piense que lo dicen por difamar o por estar acosados por casos de corrupción. Que de eso nada de nada.
Lo peor de todo esto es que además, Ana está usando un sistema que yo compré hace tiempo, que instalé en mi comunidad de vecinos, con todas las garantías.
¡Qué poca vergüenza! ¡Qué desfachatez! Usar una idea mía para volverla en mi contra. ¿Véis por qué los socialistas no pueden gobernar? ¿Lo véis? Lo usan todo a su favor para acabar con el orden de los hombres de bien.
Pues aquí como la pelota es mía, o soy yo el que juego o me la llevo -o denuncio el balón por ilegal-. Vamos hombre.
Esto con Aznar, no pasaba. Y si pasaba, coño, no se enteraba nadie.
Me preocupa
Me preocupa el modelo social que quede una vez salgamos de la crisis.
Me preocupa que seamos menos libres.
Me preocupa porque puede que estemos menos informados.
Me preocupa que siga siendo “el mercado” quien regule las relaciones económicas.
Me preocupa que no cambiemos las ideas a pesar de su fracaso.
Me preocupa que la izquierda carezca de rumbo.
Me preocupa que la derecha lo tenga tan claro.
Me preocupa que una Cruz sea imposible de quitar.
Me preocupa que no seamos capaces de hacer un mundo mejor.
Pero sí. Siempre seguiremos…
La derecha contra el gasto social
Por Bomarzo - España, Periodismo, Política - 4 Noviembre 2009
A veces me gusta saber qué piensa el “enemigo“. Es un ejercicio muy saludable que me permite reforzar buena parte de los elementos de mi discurso y, cómo no, sacar punta a otros menos consistentes y que lógiamente no son verdades absolutas. En cualquier caso, la búsqueda de esos pensamientos no los puedo encontrar en el PP, demasiado liado en sus cuitas internas, nunca bien resueltas y que pasan por Gürtel, Gallardón, Valencia, Cobo, la Marquesa y un personaje homófobo al que se le remueve la laca tras ell ridículo espantoso cometido en versión 2.0 y al que todavía no se le ha ocurrido pedir perdón por sus patochadas en Red.

Pues bien, ya que del PP no saco nada en claro, acudo a sus corifeos que facilitan bastante las cosas. Suelo aterrizar en Intereconomía, la cuál quiere ocupar un nicho -nunca mejor dicho- en el ala más radical de la derecha patria. Por la tarde emitían un programa llamado “La Tertulia” que permite, como en el blog de “Príncipe del Flequillo“, mensajes de los indignados españolles de bien, preocupados por el devenir de la sacrosanta España en manos de los incultos hombres y mujeres de izquierda.
Pues aún no salgo de mi asombro cuando alguno de los tertulianos, cuyo nombre no pretendo recordar, decía que un paro de más de 4 millones no ha provocado una Revolución, algo a lo que animaba, por culpa de las políticas sociales, que actúan con un efecto narcótico. Toma del frasco, Carrasco. El Estado del bienestar adormece a la ciudadanía, por lo que, he de imaginar, hemos de acabar con las prestaciones sociales, si queremos una sociedad despierta. Ya se sabe que el hambre agudiza el ingenio.
Dicho ese comentario, el sms en pantalla no tardó en llegar: En España hay tanto fraude fiscal porque no se quiere pagar a tanto vago. Ya sabeís. En España hay 4 millones de vagos que han deseado, así, por las buenas, dejar de trabajar para que Zapatero hunda al país. Y digo, con esta derecha, ¿quién necesita circos?
A la derecha le importa la corrupción… del vecino.
Puede resultar paradójico, pero cuando leo noticias como esta me siento más orgulloso de ser de izquierdas. Al electorado del PP le importa un pito Gürtel, Camps, CajaMadrid, la financiación de su partido. Lo único que desean es ganar, recuperar lo que entienden que es sólo suyo, su legítima propiedad: el mando, que no el poder. Porque ellos no gobiernan, mandan, que es distinto. La conciencia la dejan para el aborto, los matrimonios homosexuales y su doble moral.




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