Archivo etiqueta Derecho
Talibanes de la fe
Estoy convencido de que esta noticia habrá despertado el recelo de todos aquéllos que se ven amenazados por “lo otro“. Casos como el de Fátima sirven para, entre otras cosas, que la gente se explaye sobre los “arcaicos” musulmanes. Es un tema recurrente para justificar desde un punto de vista moral, cualquier acción que se lleve a cabo contra lo musulmán. “Se han quedado muy atrasados”, “es imposible que sigan pensando así”… Y es verdad. Hay gente que no ha salido de la Edad Media, esa que pone tan facilón al Arzobispo de Granada.
Sin embargo, nos recreamos en la miga del ojo ajeno, sin ver la viga que hay en el nuestro. Es propio de nuestra moral católica, tan hipócrita ella. Porque si lo que le decían a Fátima es negativo y repudiable, ¿acaso no lo es tanto decir que una mujer que aborta merece cualquier tipo de abuso por parte del hombre? Si intentar dirijir hasta el más mínimo detalle de la vida de Fátima, a todos nos chirría, ¿no lo hace igualmente que la Iglesia pretenda erigirse en portavoz moral de todos, miembros o no de su club? ¿No es el mismo caso que el de los arzobispos que pretende que todas las mujeres se ajusten a una única moral?
Saquemos a la religión de la esfera pública. Devolvamos los debates sobre dioses y mitos a los templos y concedamos el justo valor que tengan. Acabemos con las intransigencias, con los talibanes que en nombre de no sé cuál divinidad, se permiten el insulto, el menosprecio. El Imán que destrozó la vida de Fátima merece un castigo, no divino, sino humano, legal, jurídico. En la misma línea que el Arzobispo de Granada, quien con una disculpa, expía su pecado y queda exento de responsabilidades legales.
Un profeta, considerado en hereje de su credo y fundador de otro, dicen que dijo: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Hoy, 2000 años después, tenemos metido a Dios en cualquier asunto del César. Un ejemplo más de la prostitución de un mensaje.
La lectura de un manifiesto
Por Bomarzo - Blogosfera, Bomarzo, Internet - 3 Diciembre 2009
Quizás llegue de forma extemporanea, pero los miércoles siempre se dedican a la poesía en el Jardín y no quise romper esa dinámica. El de ayer fue el Día del Manifiesto. Así, con mayúsculas. Todo el mundo en la web habló de una disposición escondida en la nueva Ley de Economía Sostenible por la cuál, una página web podrá ser cerrada, sin autorización judicial por estar vulnerando, presuntamente derechos de propiedad intelectual.
Hoy he querido leer opiniones sobre este tema, en un sentido y en otro. Y, aunque puede que tarde, me animo a dar mi opinión al respecto:
1.- En la facultad me enseñaron que “no hay pena sin ley“. Es lo que jurídicamente se conoce como principio de legalidad. Y en este país, la única administración capacitada legalmente para la justicia está reprentada en el poder Judicial. Por lo tanto, a base a qué y con qué autoridad legal alguien que no sea un juez va a poder cerrar mi página web? En base a qué norma, quién velará por los derechos del presunto culpable. Recuerdo que en España nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario y que el que acusa ha de demostrar su acusación con pruebas. La SGAE, sus secuaces y la señora Sinde, así, sin despeinarse piensan que TODOS los usuarios de Internet son potenciales delicuentes, TODOS debemos estar sometidos al ojo del Gran Hermano.
2.- Me da la sensación de que aquí se está jugando un partido entre dos sectores que pretenden matarse como los del cuadro de Goya sin querer buscar una solución real y posible, que debe existir. La SGAE y sus secuaces, y la señora Sinde, prentenden que siga valiendo el mismo esquema de derechos de autor y de propiedad intelectual que en el siglo XIX. Si las nuevas tecnologías han cambiado el modelo de las relaciones sociales, si estamos en una sociedad en plena revolución, a qué viene perpetuar un modelo anacrónico, inútil y que sólo beneficia a una elite de privilegiados? El modelo 2.0 nos pone a todos a la misma altura y, si hay grupos musicales que se han adaptado, la SGAE y sus secuaces, y la señora Sinde, deberán cambiar el modelo recaudatorio, meramente DOMUND, por uno adecuado a la realidad.
3.- Por último y frente a los piratas de la SGAE, hay otro sector al que le interesa también exagerar, amedrentar y hacer valer un “aquí todo vale”, un modelo “ancha es Castilla”, que, a pesar de estar más en consonacia con lo que pienso, tampoco debe ser así y requeriría de ciertos filtros que pudiera mediar entre los derechos que entra en pugna y evitar demagogias nada positivas.
4.- Al final, y como resumen dos conclusiones. La primera de ellas la recojo de @reyesmontiel: qué coño tiene que ver la Ley de Economía Sostenible con todo este guirigay y qué pinta esa disposición ahí dentro. Y la segunda, todo esto pasa por nombrar ministra a la señora Sinde, y por bailar el agua a ese pirata sin estilo que está al frente de la SGAE y que, según me cuentan, una vez fué artista.
Menores que violan y leyes que se cambian
España, país cálido y temperamental debería aprender de fracasos anteriores y dejar los debates legislativos que se originan al calor de un titular. A todos nos crispa y sorprende –no necesariamente en ese orden- noticias como las que hemos conocidos estos días: menores que violan menores. Ahora, programas de televisión, tertulianos radiofónicos, abren debates que encajan a la perfección en los carrilles desiertos de la información que el verano erosiona y llena de polvo. Son los “tema tormenta“. Explotan de repente, hacen mucho ruido, lo ensucian todo, crean algún destrozo, llaman la atención y se marchan.
Pasó lo mismo en el caso de la niña Mariluz. Todos pidieron cadena perpetua, sin entender lo que eso puede generar en un sistema penitenciario como el nuestro. Pero más allá de eso, parece que la cadena perpetua, en ese caso, iba a evitar que se produjesen más casos como los de la menor onuvense. La cuestión, creo yo, no es esa, sino preguntarse si realmente el sistema funcionará alguna vez tal y como definen sus manuales de instrucciones.
Ahora hablamos de
Estoy de acuerdo en un endurecimiento de las condiciones penales para determinados delitos, medidas que eliminen la sensación social de que estar en prisión es algo parecido a unas vacaciones pagadas, en algunos casos con vistas al mar. Pero jamás podré estar de acuerdo con iniciativas realizadas por el impulso de un titular o de un hecho concreto por muy macabro que pudiera parecer. El Ordenamiento Jurídico y los derechos individuales de todos me merecen un respeto enorme. Eso sin pensar en los daños que actuando así podrían ocasionarse y que nos llevarían a estar parcheando situaciones de forma continua.
Cartier escribe en este sentido y sobre este tema.
Un saludo.
Cualquier tiempo pasado ¿fué mejor?
Manrique lo escribió. Y he de reconocer que no le faltaba razón al poeta clásico. De todas formas, hay excepciones que, eso sí, sólo sirven para confirmar la regle. Si no, observad. El material fotográfico que completa la entrada de hoy ha sido amablemente cedido por la periodista granadina Belén Hernández, a la sazón hermana del que está a mi lado en la foto. Yo soy el feo, el de las gafas.
Las instantáneas están tomadas el día de la cena de fin de carrera. Mi pareja es Javi, Hernández, como su hermana. Él, a diferencia de su hermana y de mí, ha sido listo, no se dedicó al periodismo y es un abogado importante, charnego, pero importante en Barcelona. Su sonrisa de Tom Berenger ahora embauca a fiscales y jueces en tierras catalanas. Más de 10 años después nos hemos vuelto a encontrar, de forma virtual, aunque emocionante igualmente. Era un gran compañero. Seguro que sigue siendo un gran tío.

Una década después las fotos demuestran que un día fuimos, que un día estuvimos y que un día soñamos. También que un día estuve delgado. Jejejeje.
Aquella noche nos despedimos con unas buenas risas. Ayer fueron chavales con ganas de pasarlo bien en una noche que resumía cinco años de vida en común. Hoy son abogados, fiscales, jueces, abogados del Estado, inspectores de hacienda, y este Jardinero que, al igual que aquella noche, queda de notario plumífero, de contador de las historias que nos acompañaron tantan tardes de invierno.



Comentarios recientes