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¿Todo vale?
Pues, al parecer, en España, sí. Incluso promover el desprestigio, alimentar los rumores, echar carnaza a los lobos. ¿Las consecuencias? Qué más da si, como decía Maquiavelo, el fin justifica los medios. Sólo la falta de cultura democrática de nuestro país provoca ejemplos tan sangrantes como que un partido le dé vida a ETA y rompa el consenso en política antiterroristas con fines electorales y, con las mismas, de pávulo y agite el humo del supuesto “desprestigio” de ZP para acabar con la crisis económica en España.
No creo en las conspiraciones. Pero tampoco en las casualidades. Y no es casualidad que, justo cuando a España le toca el turno de presidir la Unión Europea salgan esas noticias tan catastrofistas. Creo que la reacción del Gobierno ha sido positiva, es decir, ha salido a visitar los mercados internacionales más importantes para, de frente, cara a cara, exponer las virtudes de la economía española.
La de la oposición, un desastre. Airear, alegrarse y hacer humo negro de la economía española. La responsabilidad hubiera llevado a colocarse junto al Gobierno para, en clave internacional, ayudar a desmentir. Pero no. Porque aquí, a río revuelto, ganancias de gaviotas.
¿Quiero decir con esto que la política económica del gobierno sea positiva? No. Sólo que hay ciertas cosas que deben quedar atrás cuando de intereses nacionales (esos que tanto excitan a la derecha hispana) están en juego. La economía necesita calma, necesita estabilidad y el PP, una vez más, agita y sacude la alfombra para que el polvo sea noticia. Habrá que ver cuánto polvo se les mete en los ojos a ellos mismos.
Una jubilación más lejana
Por Bomarzo - España, Sin categoría - 31 Enero 2010
Jode. Decir lo contrario sería mentir. Jode mucho, pero eso no es óbice para ver la necesidad de una medida que iba a ser tomada tarde o temprano. Y nadie puede decir que no fuimos avisados. Hace algunos años que se oye eso de “o traemos más niños al mundo o las pensiones peligran”. Pues eso ha pasado, que el sistema se resiente. La crisis, no me cabe duda, ha puesto de su parte para que el proceso se haya acelerado. Pero a esto estábamos avocados.
Habrá quien diga que es contradictorio que un gobierno de izquierdas haya condenado dos años más al trabajador a su vida laboral. Y yo puedo decir que, afortunadamente es un gobierno de izquierdas el que ha abierto el debate y quien, es de eperar, regule esta materia, Corbachos al margen. Y prefiero que sea así porque, sobre todo en la primera legislatura, Zapatero se ha ganado con solvencia, ser reconocido como el Presidente socialista más a la izquierda en la historia de la democracia española. Ese dato no es baladí, a mi juicio, para que del debate surja una iniciativa que tenga en cuenta los derechos de los trabajadores.
Mis argumentos, quizás demasiado pueriles, no servirán de consuelo a aquéllos que se van a ver afectados por una medida que, por cierto, empieza a ser aplicada en nuestro contexto europeo. Sin embargo, creo yo, es la mejor forma de garantizar la viabilidad y el futuro de un sistema público de pensiones, que no deja de ser uno de los pilares de nuestro Estado Social.
Europa racista
En el aniversario de la liberación de los campos de exterminio nazis. El señor Berlusconi no ha tenido mejor momento para soltar una soflama de las suyas, de esas que no pueden pasar inadvertidas para nadie. Durante unos días en los que todos debemos reflexionar sobre lo que unos humanos hicieron a otros, amparándose en una superioridad racial, Silvio -qué pena que se llame así, con los grandes hombres que tienen ese nombre- lanza al aire de nuevo su cóctel molotov preferido.
Ojo. Mucho ojo con lo que está pasando en Europa. El Egido, Vic, Torrejón, la Ley de Extranjería, Berlusconi… Culpar al otro de nuestros males no es de recibo. Justificarlo en base a la raza es obsceno. Y estamos inflando un balón que podrá estallar en nuestra cara y ya no se valdrán los paños calientes. Repetimos, una y otra vez, los errores. Nos comportamos como ricos nuevo. Sacamos lo peor que tiene serlo. Seguimos afianzando nuestra miopía en la extravagancia de la “otredad”. Justo cuando más debemos sentirnos como el otro, acercarnos al otro, es el momento que elegimos para darle la espalda, condenándole a galeras de por vida con un ahí te pudras y no manches la puerta de mi casa.
Año nuevo mismos dramas
Por Bomarzo - Sin categoría - 4 Enero 2010
El año llega a su cuarto día de vida.
Casi la una de la noche y dos noticias: Primera mujer asesinada por su pareja. Nueva patera rescatada en Motril.
La vida parece condenada a un bucle siniestro. Y no me resigno a que eso cambie. A poner mi granito de arena. No quiero que mi hija un día pueda ser víctima de quien confunde un te quiero con un te poseo. De quien expresa su debilidad asesina a base de golpes. Por eso la educaré para que nunca se sienta inferior a nadie, para que su dignidad sea su tesoro más preciado.
Tampoco me resigno a que en este mundo haya que jugarse el tipo para conseguir una vida mejor. El ser humano tiene derecho a moverse libremente y nada puede ni debe restringir esa facultad. Y el mundo que hemos construído es egoísta e injusto para la mayoría. Una mayoría a la que contaminamos dibujando un falso Dorado por el que están dispuestos a perder la vida, porque es lo único que les queda, y casi ni valora.
Quizás, este semestre de presidencia de la Unión Europea, quizás Obama, quizás el puto cambio climático… Pero algo debe romperse en el sistema para que la riqueza del planeta sea repartida equitativamente entre todos, para que las oportunidades las tengamos todos, para que migrar no sea lanzar una moneda al aire.
El año 2010 empieza con ecos que deben ser memoria de un pasado y contra los que debemos luchar todos.
La victoria de América

Evo Morales saluda tras conocer su victoria. Foto: El País
Es más que probable que algún europeo, en España muchos más, se esté preguntando qué tendrán estos americanos que se empeñan en seguir votando a esas encarnaciones del mal del siglo XXI que son los Morales, Correa y cia. Gentes de tan perversa calaña no pueden ganar las elecciones salvo usando artimañas propias de líderes perversos. Esas personas son incapaces de entender que América, la América Latina está emprendiendo el verdadero camino de su libertad.
Cuando empiezan a conmemorarse los primeros 200 años de las independencias americanas, la única verdad que existe es que las antiguas colonias cambiaron la opresión del español por la del criollo. Sólo hubo un cambio de clase dominante, no una verdadera liberación del pueblo. Las cadenas no se rompieron. Solamente cambiaron los dueños que custodiaban las llaves de sus candados.
200 años después, al fin los pueblos indígenas han llegado, no sólo a los órganos de decisión del poder, sino al poder mismo. Y lo hacen con un ideario muy claro: evitar que su riqueza se vaya a otros países, sin al menos pasar por caja, y les condene a un subdesarrollo endémico que convierta al continente americano en la nueva África.
Así, las grandes multinacionales que se encaran de explotar los recursos naturales de esos países, a cambio de nada, se sienten amenazadas ante las previsibles nacionalizaciones que estos gobiernos, democráticamente elegidos prevén de sus recursos. Y agitan a las oligarquías locales para encabezar protestas y disturbios que, en el fondo esconden un intento de evitar una redistribución de la riqueza. Y, claro, a Europa nos llegan imágenes de campesinos enfrentándose a la policía, de violentas manifestaciones, de amenazas de guerra civil…
El primer pueblo en intentar ser verdaderamente libre, fue Cuba en 1958, pero el tiempo ha demostrado que el comunismo no fue la vía idónea. Ahora, la democracia ha determinado que sean los indígenas los que abran camino y pasos se están dando para desbrozar la senda. El problema de todo esto es que la cabeza visible de ese movimiento que esconde tantas cosas positivas, es el bufón de Chaves, quien con sus payasadas es el árbol que impide ver el bosque de la verdadera liberación americana. No obstante, Chaves no es menos peligroso que , y de él no se habla tanto.
¡Enhorabuena a Bolivia!
Dios 1 – Allah 0
Porque sí.
Imagino que porque es fácil joderle la vida a los demás.
Porque empatizar no es algo que esté de moda.
Porque es divertido dar al vecino donde más le duela.
Porque la religión, la maldita religión, nos sigue mediatizando.
Cuando la Sublime Puerta amenazaba al corazón de Europa, los cristianos Estados continentales, encomendándose a Dios y al Diablo, ponían toda la carne en el asador para, limando diferencias, en principio irreconciliables, unirse e impedir que el Viejo Contienente volviera a ser manchado con la presencia del infiel.
Hoy, el Islam no entra a caballo por Tarifa, ni remonta el Danubio para amenazar a Viena. Hoy el Islam viaja en las maletas de la inmigración que ayuda a que Europa no pierda eso que los economistas llaman competitividad. Sin embargo, una cosa es que trabajen para nosotros y otra muy distinta que nos restrieguen sus símobolos en toda la cara. Y así, la neutral Suiza vota en referéndum que no se pueden construir más minaretes en el país. Al parecer, el muhecín molesta mucho más que la campana.
La democracia de nuevo es protituida por el proxeneta de la intolerancia y, reviste de legalidad una expresión nada disimulada de xenofobia. Si Suiza es el corazón de Europa, no me gusta nada la sangre que bombea desde hace algunos años. Y si no hacemos nada con la infección, ésta terminará por tumorizar alguna zona de este cuerpo tan castigado años atrás por virus similares.
No podemos mirar hacia otro lado.
No podemos dejar que de nuevo Calvino queme a Servet.
No podemos ampararnos en lo vivido para confiarnos en que sabremos resolverlo llegado el caso.
Han tardado muy poco en aplaudir el resultado del referéndum los fascistas italianos, franceses y austríacos que, en algunos casos ya han propuesto incluir el símobolo de la cruz, el mismo que atizó tantas barbaridades, en las banderas de los Estados.
Solimán vuelve a ser una amenaza para la pulcra y cristiana Europa. De nuevo la Santa Alianza sueña con Lepantos y tambores que griten el nombre de Dios.
Pepinos tomando el sol
Llamadme demagogo si lo deseáis. Decidme que es imposible hacerlo de otra forma. Entiendo que la gente del campo tiene que protestar de alguna manera y llamar la atención sobre la situación tan complicada por la que atraviesan. Pero cuando leo noticias como ésta, se me cae el alma a los pies y pienso en la cantidad de personas -no sólo en el tercer mundo- que hubieran dado su mano derecha por alguno de esos pepinos para comer algo, o por algún vaso de leche de esos miles de litros que se arrojan al suelo en las manifestaciones.
Es cierto que a los agricultores españoles no les compensa vender sus productos a los actuales precios de mercado y que las grandes multinacionales deberían sentir la presión de los poderes públicos y asumir la responsabilidad que les toca, que no es poca. Pero, ya que tiran los producto, puesto que no los vana vender, en lugar de tirarlos, ¿no es mejor donarlos? ¿No es mejor hacer algo práctico?
Cada día entiendo menos de nada. Y por eso estoy tan de acuerdo con Auberón.
La sombra de las cruces son muy alargadas
Desde que conociera la noticia de esta sentencia, he tenido tiempo de leer muchas tonterías. Como por ejemplo las que venían de Italia donde todos, gobierno y oposición, se colaban bajo el palio protector del Vaticano y anunciaban a bombo y platillo su sonora desobediencia, asintiendo con manifiesto servilismo a las palabras de la curia.
Otra de las tonterías venía de la mano del nuevo arzobispo de Sevilla, el cual decía, así, sin tapujos, que una minoría de padres (la que se supone que no quiere un crucifijo en los colegios públicos) debía fastidiarse y aceptar lo que la mayoría desea(?????), es decir, que la educación pública en España siga manteniendo su inconstitucional crucifijo en sus áulas.
Pues la verdad, ni creo que seamos tan pocos los que deseamos la desaparición de la cruz del ámbito público, ni estimo que los crucifijos en España deban permanecer un segundo más en los edificios públicos. Ni nuestros ministros y ministras deben jurar o prometer su cargo ante una cruz ni el Jefe del Estado debe besar la mano de un cura, por muy cardenal que sea.
Y ahora, el Tribunal de Estrasburgo nos permite acabar con esa barbaridad y a nadie le debe temblar el pulso hacerlo.
Primero. Porque es una ofensa para quien no practique esa religión ver los edificios del Estado presididos por ese símbolo.
Segundo. Porque la Constitucion Española define a España como un estado aconfesional, que si bien no es lo mismo que ser laico, sí impone un comportamiento alejado de cualquier preferencia hacia confesión religiosa alguna.
Tercero. Porque si bien el propio texto constitucional habla de la especial relación que tiene España con su pasado católico, no es menos cierto que el Estado también tiene firmados acuerdos de acción preferente con la comunidad hebrea y musulmana, en virtud también de ese pasado común con esas culturas, y no veo ni la Estrella de David ni la Media Luna en las sedes de organismos públicos.
Cuarto. Porque el hecho religioso debe pertencer al ámbito privado de cada persona, sin perjuicio de que quiera, en el marco de su libertad personal, hacer pública ostentación de los símbolos que representen a su credo, eso sí, como persona individual y sin interferir en lo público.
Quinto. Porque el Estado ni puede ni debe interferir en el ámbito religioso de las personas salvo para ordenar comportamientos contrarios al ordenamiento jurídico.
Sin embargo, en España la sombra de la cruz es demasiado alargada, tanto como la falta de cultura democrática en los sectores más conservadores que siguen reaccionando a la orden de quien ve amenazado su cortijo tras siglos de dominación y adoctrinamiento.
Los muros que no caen
Imponentes trabajos periodísticos nos recuerdan desde hace semanas que el Muro cayó tal día como hoy hace 20 años. Qué gran día para Alemania y para una Europa dividida, escenario geopolítico de una Guerra Fría caduca. Sin embargo hoy no quiero pensar en esa muralla que ya es Historia. En este día quiero reflexionar y poner el dedo sobre los muros que siguen de pie manchando la Historia.
Para empezar no me voy muy lejos, me quedo en Melilla. Allí tenemos levantado nuestro muro de alambre, el que recuerda al sur que el norte opulento y capitalista no lo necesita a no ser que se deje explotar. Allí forzamos que millones de personas se enfrenten a su futuro a cara o cruz, a vida o muerte.
Ya que estoy en el sur hablo de otro muro, tan cruel como invisible: el que condena a África a morirse de hambre, mientras el norte le da palmaditas consoladoras en la espalda con una mano, intentado disimular la hipocresía que implica robar sus recursos con la otra mano para mantener su riqueza a costa de la muerte de todo un continente.
Y no es el último muro. Hablemos del que separa a los palestinos de los israelíes en una tierra usurpada. Un muro levantado para la seguridad de unos y el olvido de otros. Muro de hormigón y alambres que hace de Palestina un enorme campo de concentración permitido y aplaudido.
Para los europeos, un día como el de hoy tiene que servir para que el recuerdo del Berlín dividido sea el ariete con el que todos golpeemos los muros que siguen separando a los hombres, y que los divide entre los que tienen derecho a vivir y los que son negados a disrutar de una vida digna.
Acabemos con todos los muros…


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