Archivo etiqueta moral
Talibanes de la fe
Estoy convencido de que esta noticia habrá despertado el recelo de todos aquéllos que se ven amenazados por “lo otro“. Casos como el de Fátima sirven para, entre otras cosas, que la gente se explaye sobre los “arcaicos” musulmanes. Es un tema recurrente para justificar desde un punto de vista moral, cualquier acción que se lleve a cabo contra lo musulmán. “Se han quedado muy atrasados”, “es imposible que sigan pensando así”… Y es verdad. Hay gente que no ha salido de la Edad Media, esa que pone tan facilón al Arzobispo de Granada.
Sin embargo, nos recreamos en la miga del ojo ajeno, sin ver la viga que hay en el nuestro. Es propio de nuestra moral católica, tan hipócrita ella. Porque si lo que le decían a Fátima es negativo y repudiable, ¿acaso no lo es tanto decir que una mujer que aborta merece cualquier tipo de abuso por parte del hombre? Si intentar dirijir hasta el más mínimo detalle de la vida de Fátima, a todos nos chirría, ¿no lo hace igualmente que la Iglesia pretenda erigirse en portavoz moral de todos, miembros o no de su club? ¿No es el mismo caso que el de los arzobispos que pretende que todas las mujeres se ajusten a una única moral?
Saquemos a la religión de la esfera pública. Devolvamos los debates sobre dioses y mitos a los templos y concedamos el justo valor que tengan. Acabemos con las intransigencias, con los talibanes que en nombre de no sé cuál divinidad, se permiten el insulto, el menosprecio. El Imán que destrozó la vida de Fátima merece un castigo, no divino, sino humano, legal, jurídico. En la misma línea que el Arzobispo de Granada, quien con una disculpa, expía su pecado y queda exento de responsabilidades legales.
Un profeta, considerado en hereje de su credo y fundador de otro, dicen que dijo: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Hoy, 2000 años después, tenemos metido a Dios en cualquier asunto del César. Un ejemplo más de la prostitución de un mensaje.
La hipocresia abortista del PP
Lo de la derecha española es para escribir un libro. Con cada actuación que protagoniza se hacen más patentes aquellas palabras de Jesús de Polanco (y que tan mal sentaron) reclamando una derecha europea para nuestro país: aconfesional, liberal, democrática ymoderna. A diferencia de eso, los conservadores españoles, herederdos del caciquismo reformista, poco han avanzado desde Romanones hasta nuestros días.
La derecha española sigue respondiendo a la orden de los obispos que, a falta de una formación política que defienda sus intereses, hacen del PP un pelele al que ponen firme cada vez que quieren. Y si en España hay un hombre que encarna ese rancio abolengo, esa sumisión al sector más ultra de la derecha que él mismo parece querer lidera, es José María Aznar. Megalómano empedernido, vigoréxico repentino, parece no encajar bien eso de estar en la sombra, y ha decidido comprometer -una vez más- la palabra del “no líder” popular Mariano Rajoy, en el tema del aborto.

La hipocresía de la derecha no tiene límites. Después de 8 años en el poder sin tocar ni un ápice la ley que regulaba la interrupción voluntaria del embarazo (que nadie olvide que la España imperial de Aznar, estado libre asociado de USA, se abortaba), ni la iglesia dijo nada, ni las asociaciones provida protestaron en forma alguna.
Ahora sí. Toca desgastar al gobierno. Y si con ello hay que encabezar una manifestación manteniendo una sonora contradicción, se hace que no pasa nada. El fin justifica los medios. La derecha española es así. Los escrúpulos los deja en casa. Miremos Valencia y nos daremos cuenta.
Así que, una vez más, tal y como ocurriera con los matrimonios homosexuales, el PP, con su Presidente perpetuo y honorable a la cabeza, se sitúa en la acera de los que pretenden recortar derechos individuales y algo mucho peor, imponer un criterio moral, superponer un pretendido valor espiritual a un derecho personal, individual, el de la mujer a decidir libremente sobre su embarazo.

Yo estoy por el reconocimiento de derechos y por unas normas alejadas de la moral. La moral la dejo para la vida privada de cada uno y a cada uno le doy la suya. Los tiempos de las cruzadas que algunos tanto añoran y de la evangelización forzosa del pobre infiel equivocado, quedaron atrás afortunadamente. Yo no quiero una España que de nuevo sea el Centinela de Occidente, el vigía moral de Europa. Yo quiero una España donde podamos tener derechos, todos, sin temor a que desaparezcan a golpe de isopo dado por mamporreros hipócritas.
La Iglesia, un lince contra el aborto
¿Por qué la Iglesia pretende que todos comulguemos con ruedas de molino? ¿Qué pasaría si alguien intentara imponer el velo a las mujeres españolas atendiendo a no sé qué principios morales?
¿Por qué la jerarquía católica quiere dirigir la vida de los que no piensan según sus postulados? ¿Os imagináis que un club de golf pretendiera que sus reglas fueran de obligado acatamiento para todos los ciudadanos, con independencia de que sean o no socios? ¿Por qué la jerarquía católica no se encarga de que su rebaño cumpla con sus preceptos y nos deja en paz a los demás? ¿Por qué no invierte el dinero gastado en la mentira del lince –burda manipulación- en Cáritas, donde se realiza una labor extraordinaria en muchos casos?
Un saludo desde mi jardín. Bomarzo.
Que conste que todos los sectores de la sociedad tienen pleno derecho a manifestar su opinión sobre cualquier tema, pero en base a razones que no se sustenten en la mentira y en la manipulación… Que eso, viniendo de la Iglesia, además de malo es pecado. Os recomiendo que visitéis esta entrada.


Comentarios recientes